El jardín menguante


Durante todos estos  años he ido mostrando en el blog la evolución de nuestro jardín.


Poco a poco, con esfuerzo, dedicación y entusiasmo, fuimos abriendo caminos, plantando taludes, rellenando desniveles, sorteando pendientes, colocando plantas, huertos y frutales aquí y allá.


Todo ha ido quedando plasmado mas o menos en las páginas de este blog. Todo lo he contado para disfrute y aprovechamiento si procede, del que quiera verlo.


Pero los años pasan y las fuerzas flaquean. Ya no podemos abarcar tanto y no queremos que su conservación se convierta en algo problemático. Al mismo tiempo, queremos seguir ocupándonos de él pero más relajadamente.


¿Solución?: una reconversión que ya hemos iniciado, que en principio nos supuso renuncia y pena pero que ahora nos tiene encantados. Otra vez ilusionados con un nuevo proyecto al que ya se le ven los aciertos.



La reconversión ha consistido fundamentalmente en:

* Eliminar todos los frutales que no eran específicos de la zona y por lo tanto su producción era escasa y su mantenimiento costoso. Ha sido difícil y doloroso pero ya está hecho.

Aquí, con un clima oceánico de inviernos suaves y veranos frescos, los frutales de pepita no llegan a alcanzar la mayoría de las temporadas, las horas frío que necesitan para fructificar en condiciones (ver los árboles frutales y la temperatura): manzanos, perales  y membrilleros por tanto, fuera. También han ido fuera algunos ciruelos y melocotoneros a los que no les gustaba demasiado el clima.


El problema con ellos no era solo el de las horas frío. También la humedad ambiente excesiva que los hace proclives a las enfermedades criptogámicas y obliga a tenerlos muy bien podados para que la copa esté ventilada y aireada.
Esto se traducía en un trabajo arduo: ellos brotando fuerte y hacia arriba en busca de un sol y una luz que les llegaba escasa y nosotros "bajándoles los humos" para que en vez de tanto brote vegetativo, produjeran flores. El resultado: desgaste para ellos y para nosotros.


* Eliminar arbustos ornamentales de crecimiento vigoroso que necesitan poda anual.


* Reducir el número de los otros arbustos que dan menos trabajo pero que también hay que limpair, podar, abonar...


Eliminar plantas anuales y bienales que hay que estar sembrando y arrancando todos los años o cada segunda temporada.


* Eliminar parterres completos que había que tener limpios de hierbas y malezas y sustituirlos por praderas.


* Eliminar jardines entre las rocas. Para limpiarlos había que andar entre ellas con peligro de resbalar si estaban húmedas, de una mala pisada o una mala caída. Las rocas naturales han quedado desnudas y también se las ve bonitas.


* Pulir los bordes de la pradera y evitar así tener que arreglarlos una vez hecho el corte. Esto era uno de los mayores trabajos ya que la pradera tiene unas formas muy sinuosas.


Arreglar los bordes ha sido lo mas complicado y aún estamos en ello porque en algunos casos se nos plantea la disyuntiva de elegir entre una solución menos estética y otra más funcional.

En cuanto llegue la primavera y el jardín luzca bonito, os mostraré los lugares que se ven en estas fotos con sus remodelaciones correspondientes.

Ante la disyuntiva de "todo" o "nada", la solución ha sido la de "algo fácil y asequible".

Comentarios

  1. Lidia, te entiendo perfectamente, yo y mi marido estamos en el mismo plan, vamos "minimizando" poco a poco el jardín porque cada vez se hace más difícil atenderlo.
    Me gustará mucho ver como queda en primavera!!
    Mil besos.

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    Respuestas
    1. Hola Montse, preciosa. Con esto como con todo hay que ser realistas y prácticos. Hasta ahora hemos disfrutado de unas cosas y de una manera. De ahora en adelante, intentaremos hacerlo de otra. Un beso enorme.

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