Agapanto (Agapanthus africanus)
No sé quién tuvo la idea de traer a estas tierras, desde aquellas tan lejanas de África del Sur, la primera planta de Agapanto. Fue una brillante idea desde luego pues la planta en cuestión se adaptó de maravilla y la gente de aquí se enamoró de ella de forma que no hay jardín municipal o privado que no cuente con alguna. Yo resistí la tentación durante unos cuantos años porque pensé, al verlas tan aparentemente delicadas, que el viento sur, que sopla aquí con toda la virulencia con la que es capaz de soplar un viento, las destrozaría sin contemplaciones. Me conformaba con admirarlas en otros lugares hasta que un día dije ¡vale, se acabaron los miramientos; si se muere, mala suerte! Me compré una de color azul que es el color que me pierde cuando se trata de flores y desde aquel día, siempre que la miro me pregunto cómo pude tardar tanto en decidirme. Si disfrutamos de un clima templado, sin heladas o con ellas muy ligeras, es una hermosura que podemos a...