Grevillea juniperina, resistente y hermosa
Después de algunos años con sequías veraniegas muy pronunciadas aunque no propias de esta zona, comenzamos a tomarnos en serio el cambio climático y a adaptar el jardín a las nuevas condiciones pues ante todo (y más bien por pura necesidad), ha de ser un jardín de fácil mantenimiento ya que los huesitos no están para muchos trotes. Pero las cosas no son tan fáciles como nos iban pareciendo. Comenzamos a sustituir muchas de las plantas que requerían bastante humedad y frescura por otras más amigas del sol y la escasez de agua y en principio la cosa iba bien. Este año sin embargo, hemos sufrido periodos intercalados de mucha lluvia y temperaturas bajas y otros de sequía y temperaturas superiores a los 30ºC. Las pobres plantas no saben a qué atenerse. Tan pronto sufren estrés por encharcamiento como por exceso de calor y sequedad. Y así es como tenemos manzanos que florecen en enero, agapantos a los que se les pudren las raíces u otras plantas que pierden sus hojas ...