Condiciones ideales para el cultivo de tomates.

Aquí en mi tierra adoptiva, no hay huerto que se precie que no cultive sus buenas plantas de tomate pese a  que las condiciones climáticas no sean exactamente las más favorables ya que estas hermosas y productivas plantas son propias de zonas tropicales.

En su habitat natural, son plantas perennes pero en climas templados como el nuestro, se cultivan como anuales.

Hablaremos hoy de las condiciones edafoclimáticas (características del clima y del suelo de un lugar) adecuadas para el cultivo ideal de unos buenos y sabrosos tomates:

Temperatura

Las temperaturas óptimas oscilan entre los 20ºC y 30ºC durante el día y entre 1ºC y 17ºC de noche a lo largo de al menos tres meses.

Temperaturas superiores o inferiores a éstas, afectan negativamente a la planta y al desarrollo de sus flores y frutos. 

Si las temperaturas superan los 30ºC, el desarrollo de las flores y por lo tanto la fructificación, resultan afectados.

Si nuestras temperaturas e insolación son escasas, hay que procurar que sus raíces se mantengan calientes por lo que es conveniente eliminarle las hojas inferiores y mantener la planta erguida por medio de rodrigones de forma que el sol le llegue a la tierra que las cubre. De esta forma, también se mantienen los frutos más sanos y soleados.

Si por el contrario, van a tener un exceso de sol y calor, conviene, una vez que el terreno esté ya caliente, cubrirles el suelo con paja o algo similar, y no podarlos en exceso para que la fronda proteja los frutos de las quemaduras del sol.

Cuando el clima es fresco, se eligen variedades más resistentes y se ponen los semilleros o planteles en el interior.

Humedad

La humedad relativa ideal se sitúa entre el 60 % y el 80%.

Cuando la humedad es superior hay muchas posibilidades de enfermedades fúngicas,  agrietamiento de los frutos y dificultades para la fecundación ya que el polen se humedece y se compacta.

Si por el contrario, la humedad es demasiado baja, el polen no se fija bien y la fecundación disminuye.

La humedad excesiva en el suelo, después de un periodo seco, también da lugar al rajado de los frutos. 

Luz

Es fundamental para el desarrollo de la planta y para su floración y fructificación.

Conviene despuntar o eliminar los pequeños brotes que surgen en la base de las hojas para que la planta no se haga frondosa y llegue bien la luz a todas sus partes.

Suelo

Aunque el tomate no es muy exigente en cuanto a suelos, los prefiere suelto, con buen drenaje y bien ricos en materia orgánica.

Tolera los suelos pesados pero da fruto primero en los ligeros.

Si el suelo fuera alcalino, es bueno enmendarlo  con arena de río.

Con los tomates, conviene practicar la rotación de cultivo, cambiando las plantas de lugar cada año y si es posible, dejar transcurrir tres años hasta volver al mismo lugar.

Nunca debemos plantar tomates donde el año anterior hubo patatas o berenjenas.

 

Riego

El riego ha de ser abundante y regular. 

El suelo del tomate ha de tener siempre un buen aporte de humedad mediante el riego. Si pasa sed, puede atacarle una enfermedad mortal llamada "podredumbre".

* No se debe fumar ni permitir que nadie lo haga entre las tomateras ya que pueden infectarse con el virus del mosaico del tabaco.

Otra página de este blog dedicada a los tomates: Como sembrar y cultivar tomates en maceta

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