Cómo plantar un árbol o un arbusto



Ha llegado el momento de pensar en los nuevos árboles y arbustos que queremos incorporar a nuestro huerto o jardín. Hay que hacerlo con antelación porque hemos de prepararles lo que será su casa, su espacio vital para el resto de sus días.
Ellos a cambio, nos lo agradecerán luciendo sanos y hermosos y proporcionándonos muchas flores y frutos.

Bien pues veamos cuál ha de ser la tarea:


Ahora en otoño
  • Elegimos el lugar de emplazamiento.
Nos estudiaremos primero las condiciones que les gustan a las plantas elegidas ya que no todos los rincones del jardín presentan las mismas características.
Insolación:  si requiere sol, semisombra, umbría.
Drenaje
Tipo de suelo
Profundidad del suelo
  • Preparamos el terreno
Una vez elegido el sitio adecuado, comenzamos eliminando las malas hierbas con sus raíces y semillas en un cuadrado o un círculo de 50cm de diámetro.


Después, removemos el terreno excavando un hoyo de al menos 50cm de profundidad.

Mezclamos la tierra extraída con una buena cantidad de materia orgánica.

Si hemos observado la naturaleza de nuestro suelo y lo vemos necesario, aprovechamos para enmendarlo aplicando carbonato cálcico o magnésico y superfosfato de cal si resulta que es ácido o azufre si es alcalino. En esta página hablo de los tipos de suelo y cómo reconocerlos.

Volvemos a rellenar el hoyo con la mezcla de tierra y materia orgánica y colocamos una caña o tutor para dejar localizado el lugar.

La tierra se aireará y se humedecerá con las lluvias de otoño e invierno, se asentará y estará preparada para recibir a su huésped a finales de invierno.

En invierno (a finales: febrero-marzo)
  • Compramos el arbolito o arbusto teniendo en cuenta todas las recomendaciones que hemos venido dando en otras páginas: forma, tamaño, vigor, aspecto...
  • Excavamos de nuevo un hoyo en el lugar que dejamos marcado con el tutor pero esta vez solo del tamaño del pan de raíces que tenga el árbol. Si alguna raíz está rota o es excesivamente larga, se poda con unas tijeras.
  • Si el árbol viene en una maceta con cepellón y con las raíces muy retorcidas, se recortan los extremos más girados y se introduce el cepellón en el hoyo.
  • Si viene a raíz desnuda, preparamos  un poco de tierra bien limpia y desmenuzada, sin piedras ni terrones para cubrir las raíces, de forma que la tierra penetre bien entre ellas y no queden bolsas de aire. Hay quien prepara una especie de masa con tierra y agua y embadurna las raíces con esta mezcla.
  • Colocamos la planta dentro del hoyo, procurando si es injertada, que el punto del injerto quede por encima del nivel del suelo unos centímetros y la cubrimos con la tierra.


  • Al mismo tiempo, colocamos los tutores a los que sujetaremos la planta mientras arraiga para que el viento no le rompa las raicillas.

 Una vez terminada la operación, regamos abundantemente.

Si se trata de una vara que aún no ha sido podada, una vez plantada, le damos la primera poda cortando dicha vara por encima de una yema fuerte y sana a la altura que nos interese.

Los frutales suelen dejarse de unos 80cm de alto aunque hoy día se tiende a dejarlos bajos ya que se facilita el cuidado y la recolección y se ahorra trabajo.

Si el árbol tiene ya dos años y viene con ramitas, se le dejan solo las 3 o 4 que elijamos para ramas principales y se eliminan las demás. Las que dejemos han de estar mirando hacia diferentes direcciones del espacio, no formar un ángulo muy agudo con el tronco y no salir dos del mismo punto.


Si el árbol es de hoja perenne, se suele retrasar la plantación a principios de marzo, cuando ya han pasado los días fríos y se defolia un poquito para evitar el exceso de evaporación.

A lo largo del primer año, hay que procurar que no pase sed y mantenerle un círculo limpio y libre de hierbas.


Cuando yo era pequeña, se cantaba por mi tierra una canción popular que decía:

Arbolito bien plantado,
siempre parece arboleda;
la mujer de buen marido,
siempre parece soltera.

Comentarios

Publicar un comentario

Publicar un comentario