LOS ÁRBOLES FRUTALES y la temperatura
Con el artículo de hoy quisiera ayudar a comprender muchos de los problemas que presentan a veces nuestros frutales, problemas que son ajenos a nuestros cuidados y que a veces no nos explicamos. Advierto que es un poco largo y quizá no demasiado ameno pero espero que sí sea interesante para los aficionados a la fruticultura.
Los manzanos, perales, ciruelos y cerezos, son todos ellos propios de zonas climáticas templadas o templado-frías y como tales, presentan dos periodos muy diferenciados en su ciclo vital anual:
- Periodo de reposo invernal
Durante este periodo, pierden las hojas, entran en parada vegetativa y no crecen ni florecen.
Aunque no paralizan su actividad, si la ralentizan y la limitan a ciertas actividades tales como la diferenciación de las yemas.
A lo largo de estos meses, necesitan acumular cierto número de horas-frío (necesidad de frío invernal) y son capaces de soportar temperaturas de hasta -16ºC.
- Periodo de actividad vegetativa
En esta época, este tipo de frutales necesitan entre 100 y 240 días de sol para madurar los frutos pero a su vez, son sensibles a los calores excesivos por encima de los 30ºC.
Estas condiciones de frío y sol, (además de otras, por supuesto) son necesarias para que florezcan y fructifiquen de forma que resulten productivos.
También los melocotoneros, albaricoqueros, vid, olivos y almendros, necesitan unas temperaturas específicas a lo largo de las diferentes estaciones del año para resultar productivos y merecer la pena su cultivo.
Yo nací y crecí en León, rodeada de estos frutales que, primero mi abuelo y luego mi madre, cultivaban con pasión y gran rendimiento así que cuando me vine a vivir al norte, a pesar de no ser el clima adecuado para ellos, no quise renunciar a poner en mi huerta algunos ejemplares.
Muchas otras personas de mi entorno también lo hacen y está bien que nos demos ese capricho si es nuestro deseo pero siendo conscientes de que puede haber muchos años que apenas recojamos cosecha para así no desesperarnos inútilmente al no ver cubiertas nuestras espectativas.
También los melocotoneros, albaricoqueros, vid, olivos y almendros, necesitan unas temperaturas específicas a lo largo de las diferentes estaciones del año para resultar productivos y merecer la pena su cultivo.
Yo nací y crecí en León, rodeada de estos frutales que, primero mi abuelo y luego mi madre, cultivaban con pasión y gran rendimiento así que cuando me vine a vivir al norte, a pesar de no ser el clima adecuado para ellos, no quise renunciar a poner en mi huerta algunos ejemplares.
Muchas otras personas de mi entorno también lo hacen y está bien que nos demos ese capricho si es nuestro deseo pero siendo conscientes de que puede haber muchos años que apenas recojamos cosecha para así no desesperarnos inútilmente al no ver cubiertas nuestras espectativas.
A riesgo de resultar aburrida y pesada, repaso estación por estación, las necesidades de los frutales antes nombrados esperando que a alguien le resulte provechoso.
EN INVIERNO
Necesitan acumular un cierto número de horas-frío por debajo de los 7ºC para poder entrar en reposo invernal o parada vegetativa y llevar a cabo la diferenciación de las yemas pero:
- Si el invierno es demasiado frío, con heladas muy fuertes e intensas, se pueden producir daños en las raíces, en la madera joven de ramas y tronco y en las yemas.
- Si las heladas son muy fuertes se recomienda el aporcado. Si las raíces son dañadas por las heladas, lo notaremos en una brotación primaveral débil.
- Si el invierno no es lo suficientemente frío, el árbol no entrará en total reposo afectándose sus funciones.
- Si es demasiado benigno, no se completa la diferenciación de las yemas de flor, se retrasa la apertura de las yemas y tiene una brotación irregular con floraciones escalonadas y a destiempo.
- Si es excesivamente cálido, sufrirá desprendimiento de las yemas florales o su marchitamiento.
Se inicia la fase de la maduración de la madera. Los árboles acumulan hidratos de carbono y comienzan a adaptarse al frío.
A finales de la estación, endurecen la madera y alcanzan el nivel máximo de protección contra el frío.
EN PRIMAVERA
Lo ideal es una primavera con temperaturas entre los 15ºC y 25ºC.
- Si la primavera es demasiado fría, se frena la floración, hay pocos insectos polinizadores, se dañan las yemas florales, las flores y el fruto recién cuajado.
- Si es demasiado cálida, la floración se inhibe, se desecan los pedúnculos de los frutillos y estos caen al suelo.
EN VERANO
Las temperaturas óptimas medias para estos frutales oscilan entre los 18ºC y los 26ºC
- Si vienen varios días más fríos de lo normal, se resentirá el tamaño de los frutos.
- Con temperaturas excesivamente altas, disminuye la actividad fotosintética pudiendo llegarse incluso a la parada vegetativa.
- Con golpes de calor, hojas y brotes tiernos se marchitan y caen. También puede caer la fruta por marchitamiento del pedúnculo.
- Si no hay contraste de temperaturas entre el día y la noche, se resiente el coloreado de la fruta.
- Con más de 40ºC la fruta se deteriora.
Resumiendo:
- Invierno frío y primavera templada, igual a floración óptima
- Invierno frío y primavera calurosa, igual a floración corta
- Invierno suave y primavera fría igual a floración larga, irregular y dispersa
- Temperaturas poco adecuadas en primavera tanto por defecto como por exceso igual a disminución del número de frutos
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