DE EXTREMADURA AL CIELO

Seguimos el viaje (del que conté la primera parte en la entrada anterior)  hasta el balneario de Alange, en la provincia de Badajoz (Extremadura), donde pasaremos unos días bañándonos en sus aguas “milagrosas”.


Ha sido llegar y alucinar. Si Castilla parecia toda ella un jardín natural, Extremadura se nos antoja el paraíso terrenal o la antesala del mismísimo cielo.


Como también por estas tierras el invierno ha sido generoso en lluvias y la primavera viene como siempre soleada y con temperaturas muy agradables, el resultado se puede ver: una verdadera explosión de colorido y verdor.


Flores y más flores inundándolo todo; praderas, pastizales, dehesas, caminos y veredas no tienen sitio para una flor más.


De la mayoría desconocemos el nombre, de algunas no teníamos siquiera idea de su existencia. Son cientos de variedades a cada cual más hermosa.






¿Qué os parece esta pequeña muestra?

Comentarios

  1. Un fantástico viaje a la primavera que cubre los campos, todo un disfrute. No hay belleza más hermosa que la que nos ofrecen estos campos que son verdaderos jardines naturales.
    Feliz día y hermoso día, Ruqui.

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    Respuestas
    1. No veas, Raquel, estamos noqueados. Las fotos no dicen ni la cuarta parte de lo que es. Desde luego hay que verlo para creerlo. Es de una grandiosidad sin nombre
      Un beso y gracias por tu visita

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  2. Preciosos paisajes... Una maravilla; las flores, los campos...

    Feliz día.

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