Cultivar berenjenas


Las berenjenas son plantas que pese a su tamaño algo grande, pueden cultivarse en una maceta o una cajonera.
A pesar de que mi clima no es el ideal para ellas, yo cultivo todas las temporadas tres o cuatro plantas  reservándoles el mejor sitio del jardín y recojo hermosísimos frutos.


Son plantas arbustivas de la familia de los tomates (Solanáceas) y como ellos, no resisten el frío por lo que es necesario disfrutar de un verano cálido si queremos que nos compense su cultivo.

Tienen unas hermosas flores color púrpura y grandes hojas aterciopeladas. Los pedúnculos y los cálices de las flores son espinosos.

Capullo sin abrir aún

Flor ya fecundada. Pueden observarse las espinas

Hojas de berenjena

Existen muchas variedades así que a la hora de comprar las semillas o los plantones, nos informaremos de cuáles son las mas adecuadas para nuestro clima, lugar y necesidades.

Siembra y plantación

Si se ponen pocas plantas, como es mi caso, no merece la pena hacer semillero ya que todo el proceso, desde que ponemos las semillas hasta que las trasplantamos al lugar definitivo, puede llevarnos 3 meses. Es preferible comprar  los plantones a punto ya para plantar.

No obstante, si quisiéramos hacer semillero, podemos ver el procedimiento aquí.
Cuando las plantitas alcancen los 5 cm de altura, las sacaremos con mucho cuidado del semillero y las trasplantaremos a tiestos pequeños individuales. Las mantendremos a cubierto hasta que pasen los últimos fríos y entonces, cuando las temperaturas nocturnas alcancen los 15ºC y no bajen de ahí, trasplantaremos las plantitas a sus macetas, cajoneras o terreno definitivo en el exterior.
En mi zona se hace entre mayo y junio y empiezan a producir a principios de agosto.

En el momento de plantarlas hay que clavar en la tierra un rodrigón al que se irán sujetando a medida que se hagan grandes para ayudarlas con el peso de los frutos y evitar que el viento las tumbe.

Pueden llegan a alcanzar el metro de altura. Si no se desean demasiado altas, cuando alcanzan los 20cm se despunta el brote principal o terminal. Así, dejarán de crecer en altura y comenzarán a ramificarse.


Se les busca el lugar más cálido y soleado de la terraza, balcón, jardín o huerto y se plantan a una profundidad solo ligeramente mayor que la que tenían en el semillero.

Previamente, habremos removido y aireado la tierra y la habremos fertilizado con materia orgánica o abono compuesto. Sin pasarnos pues no requieren demasiado.
Después de plantadas, las regaremos abundantemente para ayudar a las raíces a superar el shock del trasplante.

Qué les gusta
  • Un suelo fértil, aireado y cálido que retenga la humedad pero que no se encharque.
  • Un verano largo y cálido. No en vano, proceden de regiones tropicales.
  • Ambiente seco pero humedad en las raíces. Hay que evitar que pasen sed.
  • Abonado no excesivo. El terreno, enriquecido con anterioridad con materia orgánica o compost y un puñado de fertilizante al plantarlas, suele ser suficiente.
Cuando se añade el abono a la tierra en el momento de plantarlas, hay que cuidar de que éste no entre en contacto directo con las raíces. Lo mejor es hacer el hoyo, poner un poquito de abono, cubrirlo con una capa de tierra o sustrato y colocar encima la planta.

Flor de berenjena de fruto delgado

Qué no les gusta
  • No soportan las heladas. En climas templados se comportan como plantas anuales pero en climas cálidos lo hacen como arbustos perennes.
  • No les gusta el terreno calcáreo o alcalino. Prefieren un pH de 6. Si las plantamos en maceta, podemos añadirle a la tierra de cultivo unos puñados de turba. Si lo hacemos en el suelo y este es alcalino, lo enmendamos bien con materia orgánica y utilizamos un abono acidificante.
Se cosechan cuando están brillantes y tersas. Si se las deja demasiado en la planta, comienzan a madurar las semillas, pierden sabor y se vuelven duras.


Se recogen los frutos cortándolos, no arrancándolos. Se cortan con unos cm de tallo con unas tijeras podadoras, con cuidado de no pincharnos.

Si tenemos cosecha abundante, podemos conservarlas cocinadas y congeladas. También encurtidas (ver aquí).

Otra forma de conservarlas es cortarlas en rodajas que atravesamos con un hilo haciendo un collar que se cuelga y se deja secar. Se emplean después como las setas secas.




Comentarios

  1. De cultivos no entiendo, pero se ven estupendas esas berenjenas, lo que no sabía es que se pudieran secar colgándolas.
    Un beso grande.

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