Cultivar apio en una maceta


Cualquier médico naturista, cualquier nutricionista, nos aconseja el consumo de apio por sus inmensos beneficios para nuestra salud. Depura, nutre y no engorda.

Especialmente indicado para personas con hipertensión, retención de líquidos, problemas con el riñón o la próstata..., su cultivo es muy sencillo y resulta una planta bonita que no desdice en una terraza o en un balcón.

En climas templados, es bianual o bienal que significa que su ciclo vital dura dos años: durante el primero, crece y se desarrolla y después de los fríos invernales, durante el segundo año, florece, produce semillas y muere.

Si el clima es cálido y los inviernos no son fríos, puede vivir más años.

Hoy os explico cómo poner un pequeño semillero en una maceta, cosa que no nos lleva más de 10 minutos.

ÉPOCA DE SIEMBRA

A partir de febrero en un lugar algo protegido y a partir de marzo en el exterior.

QUÉ NECESITAMOS
  • Una maceta (con 10 o 15 cm de diámetro es suficiente) para el semillero.
  • Tierra especial para semilleros o tierra de cultivo normal.
Si utilizamos tierra especial para semilleros, aseguramos mejor el éxito. La venden en pequeñas bolsitas en los viveros. Si no tenemos la oportunidad de conseguirla, nos vale también una tierra de cultivo normal y corriente.
  • Un cristal o plástico duro para tapar el semillero
  • Semillas de apio garantizadas. Comprar una buena marca en un lugar de confianza y miradle la fecha de caducidad.

  • Una paleta, unos guantes, una tablilla o algo plano para presionar la tierra, una regadera y... manos a la obra.
CÓMO HACERLO
  • Ponemos en el fondo de la maceta un par de centímetros de guijarros, piedrecitas o similar para que sirva de filtro del exceso de agua.
  • Rellenamos la maceta con la tierra de semillero o de cultivo dejando 2 o 3 centímetros libres. 
  • Alisamos la tierra y la humedecemos si estuviese seca.

  • Esparcimos uniformemente las semillas por toda la superficie.
  • Presionamos un poco las semillas contra la  tierra valiéndonos de una tablilla o algo similar.
  • Añadimos sobre las semillas otro par de centímetros de tierra de forma que las cubra uniformemente.
  • Volvemos a presionar un poco toda la superficie con la tablilla.
  • Regamos con la regadera de forma que la tierra no se remueva.
  • Lo tapamos con el cristal para que se mantenga la humedad y se forme un microclima propicio.
  • Y esperamos unos días para ver aparecer las plantitas.

CULTIVO
Cuando asoman las plantitas se retira el cristal. En caso, si vemos que va a hacer frío, se lo ponemos durante la noche.

Las regamos cuando la tierra se vea seca y dejamos que crezcan hasta que alcancen una altura de unos 10 cm. Entonces, habrá llegado el momento de elegir las más fuertes y vigorosas y trasplantarlas a macetas individuales. Las sobrantes, podemos añadirlas a la ensalada.


TRASPLANTE
  • Para sacar las plantitas del semillero sin que se dañen sus raíces, regamos abundantemente la maceta y esperamos un rato para que la tierra se empape bien.
  • En la maceta definitiva, pondremos también un fondo de piedrecillas o guijarros y la rellenaremos hasta la mitad con tierra de cultivo mezclada con un poco de abono orgánico.
  • Sacaremos la plantita del semillero con cuidado de no dañarla. Ayuda mucho un tenedor viejo. 
  • Sujetamos la plantita con una mano y con la otra clavamos el tenedor a su alrededor.
  • La ponemos en la maceta preparada, la sujetamos derecha y rellenamos de tierra alrededor dejando que quede oculto un poco de tallo.
  • Presionamos con las manos ligeramente la tierra alrededor de la plantita para que quede bien fijada y la regamos abundantemente.


Ahora a esperar que crezca y desarrolle fuertes y aromáticos tallos que iremos consumiendo en sopas, ensaladas, potajes, purés...

Cuando los tallos del apio alcanzan el tamaño y grosor adecuado, pueden envolverse o taparse para que adquieran el tono blanquecino y algo de ternura o consumirse verdes.

Una forma fácil de envolverlos para que blanqueen es con un rectángulo de cartulina o plástico duro de color, atado alrededor de la planta formando un cilindro. Las hojas superiores quedan fuera para recibir la luz y el calor del sol.

Comentarios

  1. Hola mi querida Lidia, no hay escusa después de leerte para no plantar apio, no nos falta detalle. Muchas gracias y muchos besos.

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