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Flores masculinas y femeninas de los kiwis

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Las flores de nuestras plantas, que como sabemos son sus órganos sexuales por medio de los cuales se reproducen, pueden ser unisexuales o bisexuales.
Atendiendo al tipo de flores, nuestros árboles frutales pueden clasificarse en estos grupos: Hermafroditas: con flores bisexuales portadoras de los dos sexos a la vez. La mayoría de los frutales como el manzano y el peral son de este tipo.Monoicos: con flores unisexuales, unas masculinas y otras femeninas, pero ambas conviviendo en el mismo árbol como ocurre en el nogal y el avellano.Dioicos: con flores unisexuales, solo masculinas o solo femeninas pero en plantas separadas por lo que son siempre necesarias una planta macho y otra hembra para que se produzcan frutos. Este es el caso del kiwi.Polígamos: con flores de los tres tipos: femeninas,  masculinas y/o bisexuales mezcladas. El kiwi, como hemos dicho, puede ser macho con solo flores masculinas o hembra con solo flores femeninas pero tanto unas como otras presentan una peculiaridad q…

LUZ, COLORES Y CONTRASTES EN EL JARDÍN

Rayos de sol a través de los árboles
Los colores puros no existen más que en el espectro luminoso y en nuestra mente. Nuestro ojo y nuestra mente son expertos en confundirnos respecto al color.
Rayos de sol sobre la entrada al jardín
También el color es experto en solaparse, mudarse, dejarse influir. Las luces y las sombras lo alteran, lo hacen parecer distinto a cada momento.
Ácer autropurpúreo
Así que nuestro cerebro, para defenderse de tanta inconstancia, se ha fabricado una “imagen fija” de cada color y esos colores puros que nunca vemos pero cuya imagen almacena nuestro cerebro, son los que nos parece ver cuando miramos el jardín o un paisaje.
Laurel real
Y decimos: las hojas son verdes pero quizá en ese momento son doradas o azules o amarillas o rosadas…

Los pintores impresionistas quisieron comprender y plasmar en sus cuadros esta inconstancia del color y la influencia que la luz y las condiciones atmosféricas  ejercen sobre él y desde luego que lo consiguieron. No hay más que contemplar por ejemplo, los cuadros de Claude Monet.
Regata en Argenteuil de Claude Monet
Regata en Argenteuil, Claude Monet

Todo esto es importante a la hora de elegir las plantas para el jardín. No es lo mismo el sol y la luz cálida y dorada de Andalucía con la que lucen, impresionantes, flores de colores vivos:  rojos, naranjas y amarillos que la luz azulada y fría de Cantabria con la que resaltan mejor los azules, morados, rosas y malvas.

La luz y el color nos permiten crear contrastes. Un jardín monocromo no despertaría emociones. El ojo no distinguiría diferencias y nos quedaríamos impasibles al contemplarlo.
Pero estos contrastes no necesitan ser grandes. Podemos conseguir sutiles y delicadas diferencias, mezclando tonos de un mismo color,
 colocando un color vivo al lado de otro neutro o utilizando flores de colores complementarios, que son los que están situados enfrente en el círculo cromático.
Contraste por complementarios

También con luces y sombras conseguimos contrastes. Sombras proyectadas sobre el césped, ramas que dejan filtrar rayos de luz...crean agradables contrastes llenos de emoción.
El círculo cromático


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