lunes, 22 de septiembre de 2014

LOS KAKIS, mis frutales favoritos

Kaki (Diospyros kaki)
Si solo pudiera tener un árbol frutal en el jardín no hay duda de que sería un kaki.

El kaki o palosanto (Diospyros kaki), un árbol de hoja caduca procedente del Extremo Oriente es, además de hermosísimo, prolífico, sufrido, adaptable. Es todo lo que se puede esperar de un árbol frutal que se precie de serlo.
Hojas del kaki
Tiene preciosas hojas ovaladas, grandes, de borde entero, coriáceas, verde claro cuando son jóvenes, verde oscuro y brillante en su madurez y rojizas o naranjas en su senectud.
Hoja del kaki vista por el envés
Las flores de los kakis cultivados suelen ser femeninas. Tienen una corola color crema y un gran cáliz formado por cuatro lóbulos.
Flores del kaki en capullo
Se abren en mayo y junio. Su fecundación suele ser partenocárpica lo que da lugar a frutos sin semillas pero puede ser también sexual lo que origina frutos con semillas.
Flor del kaki a punto de abrirse
Los frutos  son bayas globosas del tamaño de una manzana, primero verdes, luego, en su madurez, de color anaranjado.
Kaki aún verde
En climas cálidos maduran en otoño en el propio árbol; en climas más fríos se recogen a partir de noviembre, cuando están de color naranja pero aún tersos y se colocan extendidos sobre una superficie seca en zona oscura y fresca. Se dejan así hasta que alcanzan el grado de blandura suficiente para ser consumidos. Recogidos de esta forma pueden durar hasta las Navidades. También pueden guardarse en cámara frigorífica.
Kaki maduro listo para ser consumido
Para que estén realmente ricos tienen que estar tan blandos que se coman con cucharilla.

Son árboles muy resistentes. Soportan temperaturas frías e incluso muy frías de hasta -15º por lo que puede plantarse prácticamente en todas partes.
Cáliz del kaki con cuatro lóbulos
Hay muchísimas variedades en el mercado así que para decidirnos por una u otra recomiendo hacer lo que yo hice: pedir consejo a un viverista de confianza. De todas formas, entre las más recomendadas están Fuyu, Costata, Sharon…

Qué les gusta a los kakis
  • Un suelo profundo y rico con buen drenaje.
  • Calor y sol en verano y otoño para poder madurar los frutos y algo de frío en invierno para una buena fructificación posterior.  Esta es la razón por la que aquí en este clima, se dan tan bien. 
  • Tener seca y aireada la base del tronco (lugar de unión del injerto). 
Flores fecundadas del kaki que empiezan a perder los pétalos
Flores fecundadas con los pétalos ya secos
Qué no le gusta:
  • El terreno calizo. Si nuestro terreno fuera así y no queremos privarnos de tener un caqui, tenemos que enmendarlo bien con materia orgánica. Si el suelo presenta carencias, quizá sea también necesaria una  enmienda inorgánica.
  • El viento pues su madera es muy quebradiza.
  • El exceso de agua en invierno. 
  • Los contrastes en el grado de humedad del suelo: periodos de fuerte sequía seguidos de exceso de agua, provocan la caída masiva de los frutos antes de llegar a su maduración.
  • El encharcamiento de las raíces. Hay que procurar que el terreno donde lo ubiquemos esté bien drenado.
Kakis maduros
En un próximo capítulo, hablaré de los cuidados y la poda.