jueves, 11 de febrero de 2016

PODA Y CUIDADOS DE LOS MELOCOTONEROS


Los melocotoneros son árboles frutales de hoja caduca, pertenecientes a la familia de las Rosáceas, Son propios de zonas templadas y cálidas donde su cultivo no presenta problemas. En otras zonas, conviene protegerlos o cultivarlos en espaldera, adosados a un muro orientado al sur o al suroeste.

Sus hermosas flores de color rosa son autofértiles. Aparecen a principios de primavera por lo que en climas fríos o frescos están expuestas a las heladas tardías. De ahí lo de la protección.
Su hojas son caducifolias por lo que amarillean y caen en otoño y dejan el árbol desnudo durante todo el invierno.

Los frutos, amarillos, naranjas  o rojos, son  aterciopelados, cubiertos por una suave vellosidad. Presentan un surco longitudinal muy marcado y pueden ser romos o ligeramente puntiagudos.
Según las variedades y el clima, podemos disfrutar de melocotones desde junio hasta septiembre. Para climas frescos conviene elegir variedades que maduren a mediados o finales del verano.


QUÉ LES GUSTA
  • Un invierno frío y una primavera seca y soleada. En climas húmedos contrae con cierta facilidad una enfermedad llamada abolladura.
  • Luz y calor. Estar a pleno sol abrigado de vientos fríos
  • Un suelo profundo con pH neutro. Si el suelo fuera calizo habría que enmendarlo (ese ha sido nuestro caso) con abundante materia orgánica.
  • Un suelo con buen drenaje, que no se encharque pero que retenga la humedad
  • Una poda anual tanto para conseguir una buena fructificación como para mantener la copa controlada.
  • El suelo a su alrededor, libre de hierbas.
  • Un acolchado con compost a principios de primavera.
  • Un abonado en febrero con un abono rico en potasio.
  • Según en qué zonas (en la mía desde luego) se hace necesario proteger los frutos de las aves en los días cercanos a la recolección.

SIEMBRA Y PLANTACIÓN

Los melocotoneros  son de los pocos frutales que puede merecer la pena cultivar a partir de semilla sabiendo, eso sí, que el árbol conseguido puede ser mejor o peor pero no necesariamente igual como ocurriría con uno injertado.

Advertidos de esto, después de disfrutar de unos maravillosos melocotones riojanos que nos regalaron, nosotros decidimos correr el riesgo y sembramos los huesos. Tuvimos suerte y estamos muy satisfechos ya que salieron unos árboles muy buenos y la experiencia fue bonita.

Elegimos tres huesos de ejemplares sanos y hermosos, los limpiamos bien de los restos de pulpa y los pusimos en un lugar seco.
Los sembramos en otoño en una maceta con mezcla de cultivo y la colocamos a la intemperie en un lugar sombrío. Los huesos de los melocotones necesitan pasar el frío de un invierno en la tierra para germinar.
Pasado el frío, trasladamos la maceta a un lugar soleado y lo regamos cuando lo necesitó.
A principios de primavera (en marzo) siguiente los pasamos, dos al suelo y el otro a una maceta mayor. El del suelo, le cubrimos un círculo alrededor con una buena capa de compost procurando que ésta no tocara el tronco.

Si la idea es cultivarlo en maceta, hay que cambiarlo cada dos años a una un poco mayor hasta llegar al máximo posible. A partir de ahí, se saca el cepellón, se recortan las raíces que hayan empezado a enroscarse y se vuelve a plantar en la misma maceta cambiando parte de la tierra por una mezcla de tierra nueva y compost o abono orgánico. Luego se riega abundantemente.


PODA
Tanto si son de semilla como injertados, los cuidados y poda que reciban serán los mismos.
Al igual que con otros frutales, les practicaremos a lo largo de su vida, dos o tres tipos diferentes de poda según el momento y el objetivo perseguido:

PODA DE FORMACIÓN (hasta el 4º año)
Se lleva a cabo a principios de primavera, cuando la savia comienza a circular. En invierno no debe hacerse por el gran riesgo de contraer enfermedades.
  • Primer año
Cortar el plantón a la altura deseada con un corte en bisel y curar la herida con pasta cicatrizante.
  • Segundo año
Elegimos 4 ramas sanas, vigorosas y bien situadas y eliminamos todas las demás.
Las que hemos dejado,  las recortamos:  las vigorosas hasta la mitad y las menos vigorosas  hasta los dos tercios, cortando siempre por encima de una yema bien situada y orientada hacia fuera. Se dejan más cortas las débiles para que broten con más fuerza.
  • Tercer año
Eliminamos primero los brotes verticales que crezcan en el centro del árbol
Después, seleccionaremos ocho ramas bien espaciadas y repartidas y las acortaremos a la mitad o a dos tercios en función de su vigor. Las demás ramas laterales que pudieran competir con éstas, se podan dejándolas con cuatro yemas. Algunas de las laterales externas pueden dejarse sin podar.
Con esto ya tenemos formada por completo la estructura del árbol.


PODA DE FRUCTIFICACIÓN (a partir del 4º año)
Se lleva a cabo en verano, después de la recolección:

A partir de ahora ya no se podan las guías o ramas principales ni los laterales de la parte exterior del árbol, sino que se realizan reducciones de la copa con cortes de retorno según se vaya viendo necesario. Se hacen cortando por encima de una ramita mixta (con yemas de flor y de madera, ver foto) bien situada,  para mantener la copa controlada y la fruta cerca y a mano.
Realizamos también cortes de retorno en las ramas secundarias y terciarias.
Eliminamos chupones (ramas de crecimiento muy vigoroso que produce ramificaciones desde el primer año) si los hubiera.
Eliminamos las ramillas que surjan alrededor de los ápices.
Aclaramos las ramillas fructíferas si las tiene en exceso. Éstas nunca se despuntan.
Si la fructificación es abundante, aclaramos los frutos cuando tienen el tamaño de una avellana, dejándolos a unos 10cm de distancia.

Y siempre, cubrimos las heridas mayores de un centímetro con pasta cicatrizante.

De izquierda a derecha, rama de madera, rama mixta y ramilla fructífera

PODA DE RENOVACIÓN
Se realiza cuando el árbol es viejo y la copa se ha desbocado:
Cortamos ramas muertas o enfermas
Recortamos las ramas de tres o cuatro años de edad, haciéndolas retroceder hasta nuevos brotes vigorosos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

ARBUSTOS QUE FLORECEN EN INVIERNO

El factor que más condiciona la vida en el jardín es el clima y el invierno es sin duda la época del año menos propicia.
En zonas de clima cálido, abundan los arbustos que florecen en invierno; en zonas de clima oceánico, el número disminuye pero aún podemos contar con una lista bastante nutrida; en climas continentales, con inviernos muy fríos y heladas continuadas y fuertes, las posibilidades se reducen drásticamente.
Y sin embargo no hay que renunciar al color.En este último caso, siempre nos cabe la posibilidad de crear en nuestro jardín un microclima más suave valiéndonos de cortavientos, muros, coberturas de todo tipo…que nos permitan ampliar el número de plantas cultivables.
En esas zonas frías en que las flores están contadas, también se puede conseguir el color con arbustos que conservan sus frutos a lo largo del invierno o con otros que pese a quedarse desnudos, tienen troncos y ramas de colores vistosos.
Ésta que sigue es la lista por orden alfabético de los arbustos (los que yo cultivo llevan foto) que pueden procurarnos color en el invierno:

Acebos
Sus bayas rojas persisten durante todo el invierno Les gusta el ambiente fresco y la semisombra y resisten bien el frío y las heladas.
Agracejos
(Berberis) Los hay caducos y perennifolios. Son interesantes por sus bayas que son comestibles. Muy resistentes.
Aligustres
También interesantes en invierno por sus bayas.
Muy resistentes. Les gustan los suelos calcáreos y humedad constante.

Avellanos
Les gustan lugares frescos y umbríos y resisten muy bien el frío.
Flor masculina
Flor femenina
Azaleas
Florecen de diciembre a mayo. Les gusta el terreno ácido, la semisombra y el ambiente fresco y húmedo. Algunas variedades resisten climas continentales.
Bergamotos
Pequeños árboles hermosos todo el año gracias a su doble floración y a sus frutos similares a las naranjas.
Sólo para climas cálidos o como mucho, frescos. En clima frío necesitan protección.

Bergenias
No son propiamente arbustivas pero son unas plantas perennes muy interesantes en invierno que es cuando despliegan su hermosa floración.
Muy resistentes. Soportan las heladas.
Brezos
Florecen a finales de invierno. No soportan el suelo calcáreo. Les gusta la semisombra y el clima no muy frío.

Camelias
De hermosa y abundante floración a lo largo del invierno y la primavera. Les gusta el suelo ácido y la semisombra. Soportan heladas que no sean muy intensas.
Cornejos
Interesantes por sus ramas que en invierno adquieren una coloración rojo sangre.Se adaptan a cualquier suelo y exposición.

Cotoneaster
Interesantes por sus frutos de color rojo vivo que persisten durante todo el invierno.  Muy resistentes y adaptables a terrenos pobres. Soportan las heladas.
Durillos
Son de hoja perenne y florecen desde noviembre hasta marzo. También sus frutos son decorativos. Son propios de zonas umbrías y húmedas. No soportan heladas muy intensas.
Espinos de fuego
Interesantes en invierno por sus numerosísimas bayas de color amarillo, naranja o rojo. Muy resistentes.
Jazmín de invierno
Resisten bien el frío pero necesitan un lugar soleado. Florecen de diciembre a marzo.
Madroños
Tienen flores y frutos a la vez. Los frutos son más decorativos que las flores. Resisten el frío si no es muy intenso y prolongado.
Mahonias
Decorativas tanto por su follaje perenne como por sus flores y frutos. Florecen al final del invierno y principios de la primavera. Les gustan los lugares umbríos y las temperaturas suaves o frescas pero soportan muy bien el frío y las heladas.
Membrillero del Japón
Arbustos caducifolios que desarrollan sus hermosas flores rojas a mediados de invierno y principios de primavera, antes que las hojas. Se adaptan a cualquier lugar, situación y clima. Soportan muy bien las heladas.
Mezereos
Florecen de febrero a abril. Resisten las heladas.

Mimosas (Acacia mimosa)
Árboles de mediano tamaño y follaje perenne. Florecen de enero a marzo. Les gusta un clima cálido o fresco.

Nandinas
Interesantes por su follaje y sus bayas. Resisten las heladas.

Naranjos
Al igual que los limoneros, requieren climas benignos.
Poligalas
Hermosos arbustos que florecen no solo en invierno sino a lo largo de todo el año. Requieren temperaturas no muy frías.
Ruscos
Interesantes en invierno por su follaje y sus frutos. Buena resistencia al frío. Prefieren lugares umbríos.
Solanos
En climas suaves son de hoja perenne y florecen durante todo el año. En climas fríos son de hoja caduca. Resisten heladas de hasta -4ºC.