domingo, 20 de abril de 2014

EL RUSCO (Ruscus aculeatus) Características, cuidados y cosas curiosas.

Rusco (Ruscus)

Hoy quiero hablaros de una planta muy curiosa que crece espontánea en el bosque y en la parte silvestre de nuestro jardín. Su hábitat natural es el terreno rocoso y pedregoso, a la sombra o semisombra de robles y encinas.

Se trata del rusco (Ruscus aculeatus) llamado también Arrayán silvestre, brusco o acebillo.
Con el rusco, una se da cuenta de que las cosas no siempre son lo que parecen.

Se trata de un pequeño arbusto en forma de mata que desarrolla desde el suelo unos tallos delgados, duros y leñosos, que pueden llegar al metro de altura pero tiene más aspecto de planta herbácea que de arbusto ya que todo él es de color verde.

El rusco, con forma de mata

Es rizomatoso  por lo que tiene tallos gruesos subterráneos de los que crecen las raíces hacia abajo y los tallos hacia arriba. Esta parte de la planta (rizoma y raíces) está cargada de propiedades medicinales.

De sus tallos, surgen ramas laterales en todas las direcciones del espacio y de éstas, salen otras ramitas con apariencia de hojas pero que no lo son.

Tallo del rusco con ramitas laterales

Los botánicos llaman a estos órganos: cladodios o filocladios y como se aprecia en las fotografías, son como hojas, coriáceas (consistencia como de cuero), de  hasta 4 centímetros de longitud y terminadas  en una punta muy afilada y dura.

Las verdaderas hojas, parecidas a pequeñas escamas, son apenas visibles y se caen pronto así que la función clorofílica o fotosíntesis, que en otras plantas la realizan las hojas, en el rusco tiene que desarrollarla el resto de la planta, de ahí que se mantenga entera verde.
Yo de momento no he conseguido fotografiar las hojitas pero para hacernos una idea os diré que deberían estar justo en el centro del filocladio, punto de donde surge la flor.

Es una planta dioica como el acebo, con flores de un solo sexo: o bien masculinas o bien femeninas que aparecen en el centro de los filocladios, diminutas, de color blanco verdoso con seis pétalos a modo de estrella, con estambres las masculinas.
Si observamos la foto inferior, podemos ver en el filocladio de la izquierda, como surge en su centro la flor, en este caso, aún capullo y en el de la derecha, la flor ya abierta.

Flor femenina del rusco

Nuestros ruscos florecen a principios de primavera, más exactamente, la última semana de marzo y si no te andas listo, no llegas a poder contemplar sus flores en pleno apogeo pues se marchitan enseguida.

De las flores femeninas surge el fruto, unas pequeñas bolitas rojas de tamaño algo mayor que un guisante, similares a las del acebo y que, como aquellas, tampoco son comestibles (pueden provocar diarreas y vómitos).

Baya del rusco

Los animales sí que las comen y de esta forma diseminan la planta ya que contienen dos semillitas que no son digeribles.

Los que si son comestibles son los brotes tiernos, similares a los de los espárragos con los que están emparentados.

Brote tierno del rusco

El rusco en el jardín

Crece bien en terrenos calcáreos, ácidos y arcillosos.
Prefiere las zonas umbrías o bajo árboles
Resiste muy bien el frío
No le gusta la sequía pero tampoco el exceso de agua
Lo ideal es plantarlo ahora en abril, sobre un lecho de turba. Como ya hemos dicho, el rusco es una planta dioica y puede darse el caso de que pongamos un rusco en nuestro jardín y nunca lleguemos a contemplar las ansiadas bolitas rojas porque nuestro ejemplar es masculino. Por ello, lo primero a tener en cuenta es el sexo de la planta y lo mas acertado, plantar dos pies, uno de cada sexo.
Se multiplica fácilmente por división de la macoya o por esqueje en primavera u otoño.
Es bueno para la formación de setos.
Resulta muy decorativo por sus bayas rojas

Rusco recién nacido
Planta de rusco joven. Al fondo un brote comestible

Propiedades y usos

Gracias a sus componentes vasoconstrictores y antiinflamatorios se utiliza en los laboratorios farmacéuticos para fabricar pomadas antihemorroidales. También lo venden seco para preparar infusiones o decocciones.
Es bueno para combatir la flebitis, los tobillos hinchados, las venas varicosas, la inflamación de los ganglios linfáticos, el síndrome del túnel carpiano, la gota, la artritis, buen diurético y bastantes cosas mas...

Antiguamente lo usaban para fabricar escobillas, ya que es duro y rasposo.
Otro uso era el de proteger de los ratones  los alimentos en la despensa, cubriéndolos con los filocladios espinosos.
También como elemento decorativo en Navidad, sustituyendo al acebo.
Y, como queda dicho, como alimento, recogidos los brotes tiernos en primavera.